Quisiera comenzar con un par de aclaraciones:
1.- Soy fan de R.E.M. desde hace muchos años.
2.- La constancia no es una de mis (múltiples) virtudes.
La afirmación número uno puede revelar cierta querencia a que me gusten los discos de la banda de Athens, pero a su vez, pocos jueces más duros hay que los propios fans. Sí, amigos, nos creemos, por haber seguido la carrera de nuestros ídolos desde tiempo atrás, con derecho a dictaminar la bondad de sus propuestas, y nos sentimos indignados cuando éstas no satisfacen nuestras expectativas. En realidad, tengamos o no ese derecho, actuando como jueces implacables o como defensores a ultranza (el fan no conoce el término medio, damas y caballeros), esto debería importar más bien poco. Se supone que un artista crea para satisfacerse, no para satisfacer a los demás. Por supuesto, en la cadena de satisfacción personal, está el concepto de crecimiento del ego, a partir del reconocimiento público. Hablando en plata, ningún artista publica si no busca ese reconocimiento. De no ser así, grabaría sus canciones en su casa para escucharlas mientras corta la cebolla para la cena. El problema podría residir en aquellos artistas a quienes su satisfacción depende, principalmente, de la alimentación de su ego, de manera que orienten su creación a la consecución de ese reconocimiento público, a cualquier precio. O en aquellos a quienes su satisfacción personal nace y muere en el llenado de sus bolsillos, por lo que la fórmula más rentable será la que marque su obra. Para todos ellos, el lenguaje tiene un término muy válido: vendidos.
A R.E.M. se les ha aplicado ese apelativo en muchas ocasiones, tantas como discos publicaron desde mediados de los 90's, y especialmente, desde su reconversión en trío tras la marcha del batería original Bill Berry. No entraré ahora en considerar si aquel calificativo les hace o no justicia. Creo que no, sin ninguna duda, pero no me pondré a desarrollar el porqué. Que para algo soy un fan.
Tampoco esperen una crítica pormenorizada de su última entrega, "Collapse Into Now" (2011), para eso hay cientos de miles de webs, o en su defecto, Wikipedia. Sí diré que me parece que mantiene un buen nivel, un poquito por debajo de aquel "Accelerate" (2008) con el que remontaron un bache creativo que les duró varios años. "Collapse..." es, eso sí, más diverso que su predecesor, quizás algo lineal, estilísiticamente hablando. Sí que quería hablar de Überlin, el que ha sido primer single.
Hay una cierta tendencia, especialmente desde que R.E.M. publicaron el celebérrimo "Automatic For The People" (1992), a considerar que el buen primer single de R.E.M. tiene que ser aquella canción que recuerde de alguna manera las sonoridades que manejaba la banda en esa época. Probablemente las más de 4 millones de copias que se despacharon de ese álbum (eran, claro, otros tiempos) influyen en la decisión. Pongamos por caso el primer single de "Up" (1998), que era "Daysleeper", tema que sin ser una mala canción, ni era significativa del disco, ni era la mejor. Pero esas acústicas, ese tono melódico pero relajado, todo un poco, recordaba a los R.E.M. que se hincharon a vender discos.
Mi sensación con Überlin es un poco la misma. Y de hecho, he de reconocer que al principio, la canción me pareció flojita. Pero ahora mismo, y eso entronca con la aclaración número 2 con la que comenzaba, la canción me gusta. Me ha enganchado. No sé exactamente qué es, ni la considero la mejor del disco, pero me gusta, y reconozco que como single, tiene pegada. Un poco como con el videoclip promocional. La primera vez que lo vi me pareció algo ridículo. Pero me fue, con las visualizaciones, enganchando. Y ahora no puedo sino reconocer que a veces, caminando por la calle, me apetece ponerme a bailar de esa manera tan mongólica y sentida. La mejor (¿la única?) manera de bailar.
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