Voy a reconocerlo... llevo toda la semana de vacaciones... sí, tenéis todo mi permiso para odiarme. Y sabéis qué es lo mejor, por inusual? Que tengo toda la semana de vacaciones sin nada especial que hacer. No tengo viajes ni tengo ninguna actividad de esas con las que solemos llenar nuestros períodos vacacionales y que, a menudo, nos dejan tan cansados como trabajar. De acuerdo, no voy a decir que vegetar sea lo mejor que se puede hacer durante las vacaciones, pero esta vez, para variar, me está resultado francamente agradable. Y además, me da tiempo a escribir, que era una de las cosas que quería.
El caso es que practicando uno de esos pequeños placeres sencillos que nos dan felicidad, como es bajar al bar para desayunar, tranquilamente, al sol en la terraza, mientras se lee el periódico, he dado con dos noticias que automáticamente han accionado un nexo de unión en mi cabeza. Por un lado, había una entrevista con un tal Francesc Narváez, concejal del distrito de Poble Nou de Barcelona, en la que decía, entre otras, lo siguiente:
-Los vecinos de la calle de Almogàvers protestan por el ruido y el comportamientos incívicos alrededor de Razzmatazz.
-Razzmatazz es la sala de mayor concurrencia, pero lo que molesta es la suma de locales, aunque el 22@ los está haciendo desaparecer. Los momentos más críticos pertenecen al pasado.
En fin, no niego que la zona de ocio de Poble Nou pueda resultar molesta para los vecinos, y que haya que buscar algún tipo de consenso. Pero lo que leo por aquí no es consenso... leo esto y pienso en una suerte de guerra del consistorio contra los locales de ocio, con el beneplácito de esa corriente especulatoria que todo lo invade: “aunque el 22@ los está haciendo desaparecer” .... ah, gracias... estamos salvados. Como quiera que pasé muchos y muy buenos ratos en esa zona de ocio, y ... para qué engañarnos, todavía voy, muy de tanto en tanto, pero sí en ocasiones por ahí, me molesta que se estén cepillando muchos de los locales, y más cuando lo que tenemos es un proceso especulativo en toda regla como el 22@. Y tampoco es el 22@ en sí, sino el hecho de que en esta Barcelona modernísima, superturística y de diseño que se planea, no hay espacio para locales de ocio, o probablemente como se debe considerar en ciertas altas esferas, sucios bares donde se juntan la chavalería para beber y hacer ruido.
No soy tonto y entiendo que una zona de ocio nocturno acarrea ciertos problemas de convivencia vecinal, lo que me molesta es que en esta Barcelona cada vez es más difícil abrir y mantener un bar de copas, un bar musical, una discoteca o una sala de conciertos. A no ser que sea un local pensado para turistas como el Hard Rock Café. Ah, entonces sí.
NOFX... más de 25 años dando tumbos... quién lo iba a decir...
Y tras la rabieta, doy con una crítica a un concierto que los NOFX dieron anteayer en Razzmatazz... los NOFX... por dios, yo pensaba que ya estaban retirados. Cuando tenía 16 años, iba con un grupo de gente a quienes les encantaba esa banda. A mí nunca me dijeron nada, por más que lo intenté, principalmente, para integrarme en el grupo de camaradas. Más allá de alguna cancioncita como “Don’t Call Me White”, nunca les vi la gracia. Por ejemplo, bandas como The Offspring, que por aquél entonces habían sacado dos discos que aún hoy escucho alguna vez, como “Smash” y “Ixnay On The Hombre”, me gustaban mucho más. NOFX es una banda que asocio absolutamente a la zona de ocio de Poble Nou.
Lo sorprendente del asunto es que la crítica del concierto hablaba de una sala Razzmatazz llena de un público extremadamente joven, muestra de que NOFX han renovado su público (que ya era extremadamente joven cuando mis amigos flipaban con ellos). Y aunque no hablaba mucho de su show en sí, ni de su música en sí, el crítico hacía un comentario que me parece muy acertado de lo que era para mí NOFX, y es que como decía, al parecer la gran diversión estaba en la pista más que en el escenario. Bailes, pogos, un aumento de público femenino (en eso sí que han salido ganando los fans actuales de la banda) y en definitiva, mucha diversión para la chavalería allí congregada. Que es exactamente lo que me parecía la música de NOFX en su momento, hace quince años... no era capaz de escuchar uno de sus discos en casa, pero cuando pinchaban alguna de sus canciones por ahí, he de reconocer que era divertido.

